Reflexiones

Reflexiones

de Nina Sucatte -
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Sobre el conocimiento como invención.

El intelecto sólo ha sido añadido como un recurso a los seres más desdichados, delicados y efímeros, para conservarlos un minuto en la existencia porque no hay para ese intelecto ninguna misión que conduzca más allá de la vida humana.
Este intelecto humano no está desprovisto de antropocentrismo. De hecho, metafóricamente Nietzsche dice que si le preguntáramos a un mosquito respondería que también él se siente el centro volante de este mundo de igual forma. Lo que llamamos conocimiento es una invención y además, una percepción. Este conocimiento es un error motivado por el orgullo humano, siendo el filósofo el más orgulloso.

 

Sobre la verdad.

“¿Qué es entonces la verdad? Un ejército móvil de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas, adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, a un pueblo le parecen fijas, canónicas, obligatorias: las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son, metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora consideradas como monedas, sino como metal”.

Las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son. 

Esto lo podemos ver en el análisis que se realiza en el video de Darío sobre Dios. Explica que en algún momento necesitamos crear un principio ordenador para tolerar y soportar la incertidumbre de una existencia que se nos escapa de las manos. Pero para que la metáfora de Dios funcione tuvimos que olvidar que era una metáfora, porque si creamos la metáfora de Dios para calmarnos pero sabemos que es una creación nuestra, no funciona.

Lo que paso, paradójicamente es que nos olvidamos de que era una metáfora, y por eso se hizo culturalmente de Dios un ser autónomo. Al ser un ser autónomo trascendente a nosotros, nos generó el deseo de querer conocerlo y entonces no hicimos otra cosa, en términos culturales, que articular todo conocimiento para alcanzar el saber final sobre la naturaleza divina. Cuando el ser humano finalmente logró su objetivo y entendió que es Dios, entendió que era una creación nuestra. 

 

“En el fondo, en esta fase tampoco detestan el fraude, sino las consecuencias graves, odiosas, de ciertos tipos de fraude. El hombre nada más que desea la verdad en un sentido análogamente limitado: desea las consecuencias agradables de la verdad, aquellas que conservan la vida, es indiferente al conocimiento puro y sin consecuencias, y está hostilmente predispuesto contra las verdades que puedan tener efectos perjudiciales y destructivos”.

Esta cita me remite totalmente al fragmento de la película “El hombre en el cielo”. Podemos ver como el protagonista está contándoles la verdad acerca de lo que hay después de la muerte. Las personas que están escuchando expectantes, admiran a Dios, a ese hombre que vive en el cielo y que controla todo, siempre y cuando les dé la mejor mansión que puedan imaginar, donde puedan estar con sus seres queridos y comiendo helado.

“El hombre en el cielo que lo controla todo decide si tu iras a un buen lugar o a un mal lugar. También decide quien vive y quien muere”.  Cuando se enteran que Dios también es responsable de las cosas malas, como el cáncer, los desastres naturales, los ataques al corazón, del infierno, entre otros males, lo abuchean (“Ese tipo es un cobarde, escondido allá arriba haciéndonos cosas malas a nosotros”).

De todas formas, el protagonista luego remarca que Dios también es responsable de las cosas buenas y la sociedad vuelve a aplaudir al hombre en el cielo, como si hubieran olvidado todo lo malo.  Después de este tragicómico proceso de amor-odio-amor, podemos ver como se representa a la sociedad, a la gente, como totalmente manipulables y al mismo tiempo se representa ese rechazo a las verdades que puedan tener efectos perjudiciales y destructivos y el solo deseo de las consecuencias agradables de la verdad.    

 

Sobre los seres humanos como animales.

Lo propio de la naturaleza es estar todo el tiempo modificando la propia naturaleza. El ser humano es un animal más que ha olvidado su origen animal. Incluso esta la idea del animal interior que somos y que no hemos hecho otra cosa que querer domesticar lo que somos.

En ese sentido como bien dice Nietzsche, el ser humano es una cuerda que en algún momento surgió y que tal vez ya terminó y no nos dimos cuenta y, estamos viviendo espectralmente sus sombras.

 

Sobre Nietzsche y Descartes.

La teoría de Nietzsche plantea que la verdad es una ficción, un invento humano, una ilusión y por tanto es una palabra que no puede referirse a nada más que a un que a una ilusión humana. Se refiere a la verdad como un conjunto de metáforas. Por lo que es contraria al pensamiento racionalista de Descartes, que ve un método posible a través del cual podemos llegar a la verdad, tanto a la verdad de las cosas físicas ciencia como a la verdad de las cosas metafísicas.

Por otra parte, Descartes confía totalmente en el poder de la razón humana. Mientras que Nietzsche expresa que cada una de las una perspectivas humanas está condicionada no solo por su propia experiencia sino también por la utilización de un determinado lenguaje. Dándonos una visión absolutamente distorsionada y filtrada de las cosas, por lo que no podemos llegar a ninguna verdad y menos aún a través de la razón.