Una frase clave para entender este tema es “Pienso, ergo existo”. Con esto podemos demostrar que existimos ya que pensamos. “No tenía razón alguna para creer que yo existía: por todo ello conocí que yo era una substancia cuya esencia o naturaleza entera consistía únicamente en pensar, y que para existir no necesita lugar alguno, ni depende de ninguna cosa material”. Cuerpo y alma son dos mundos distintos. El cuerpo lo percibimos por los sentidos, por lo que debemos dudar de su existencia ya que estos a veces nos engañan. El alma y el pensamiento son conocidos a través de la razón y no podemos dudar de ella. Según Descartes no puede ser lo mismo aquello de lo que dudo y aquello de lo que no puedo dudar, por lo que defiende que el cuerpo y el alma deben ser dos campos totalmente distanciados. “Dos sustancias fundamentales definidas en oposición una a la otra: res extensa (el cuerpo) y res cogitans (el alma)”. Defiende un marcado dualismo. Para descartes, el alma es solo el pensamiento, cree que el cuerpo no necesita de nada que nos anime, ya que son simples mecanismos. Esto ocurre solamente en los seres humanos. En los animales no ocurre igual ya que no poseen alma y se mueven mecánicamente.